Quién lo hubiera imaginado... después de varios años de sequía, los rascacielos han vuelto a elevarse en nuestros horizontes a una velocidad de vértigo. Desde las ‘modestas’ cuatro torres madrileñas, hasta la famosa Freedom Tower de Nueva York, un sinfín de nuevas construcciones compiten por hacerse un hueco en el estrellato arquitectónico. Los países con economías emergentes, sobre todo los asiáticos, aglutinan el mayor número de rascacielos en construcción. Uno de ellos destaca sobre los demás por sus increíbles proporciones: el edificio Burj Dubai. Su altura exacta es todavía un secreto, pero lo que es seguro es que se convertirá a mediados de 2009 en la estructura más alta del mundo. A lo largo de sus 189 plantas se distribuirán apartamentos, oficinas y un hotel, alcanzando -casi con toda seguridad- los 1.000 metros de altura. El responsable del proyecto, el arquitecto estadounidense Adrian Smith, se ha inspirado en la flor denominada Hymenocallis (que se cultiva en la misma región) a la hora de proyectar este espectacular rascacielos.


Situado en el emirato árabe de Dubai, también contará con un mirador y hasta un observatorio. Parece que los retos para los arquitectos aún no se han acabado, aunque en cada época son muy diferentes. Según el arquitecto español Iñaki Ábalos, creador de la magnífica Torre Woermann, en Las Palmas de Gran Canaria, uno de los grandes desafíos al que se enfrentan actualmente es la construcción de rascacielos residenciales. Estos requerirán nuevas soluciones de habitabilidad y servicios, y se convertirán en los nuevos iconos de nuestras mega-ciudades. Pero me asalta una duda... ¿viviendo en el piso 159 seguiremos bajando a por el periódico y los churros el domingo por la mañana? Ya lo veremos.